
(Omití ciudades y nombres para no crear más polémica cibernética)
Conseguí un trabajo digno, reuní todo el dinero posible por 6 meses, sólo dejando para mantener viva mi línea telefónica y comprar mis cigarros, hasta que agarré un calendario y conseguí un weekend perfecto y tomé un vuelo con destino a ti. Te llamé al bajar del avión y no podías creer que estaba hablando en serio, te tomó menos de 30 minutos estar en el aeropuerto, momento suficiente para ansiosamente fumarme 5 cigarros, te abracé tan fuerte que creí oír el crujido de una costilla quebrándose.
Llegamos a un edificio, (fue un viaje sin parar de hablar por la autopista) allí tomaste mi mano y me llevaste a tu apartamento (y luego a tu cuarto) con los ojos vendados, tumbados en tu cama sentí el olor de la velas de canela que te envié en algún cumpleaños por FedEx, me emocionó el saber que aún conservabas mis regalos, en ese momento que me quitaste la venda de los ojos, tus labios rozaron los míos, fundiéndonos en un beso fuera de éste mundo seguido de interminables caricias, de allí nos bañamos y cambiamos de ropa para salir a cenar en un restaurant totalmente pintoresco a una cuadra de tu apartamento, terminada la cheesecake que pedimos como postre, tomaste mi mano y me pediste ser mi guía turístico personal para enseñarme la ciudad de noche, acompañando el tour de los besos más espontáneos que he experimentado en mi vida, que paseo más romántico, NUNCA lo olvidaré!
De nuevo en tu edificio me dijiste al oído (si hubiésemos estado en un congelador, se hubiese derretido todo lo de adentro por lo caliente que estábamos en ese momento!) que estabas dispuesto a cumplir con lo que yo deseara, como premio por haberte dado esa sorpresa tan divina. Realmente no me puse creativo, para no parecer un caníbal, simplemente te pedí que nos dejáramos llevar por el momento ¡y que momento nos esperaba!, después de 3 horas muy activas nos quedamos rendidos, hasta que sentí como si un faro de estadio de fútbol estuviese encendido a 3mm de mis ojos, cuando los abro me doy cuenta que el sol estaba entrando por la ventana de mi cuarto que la había dejado abierta por el calor que me estaba sofocando cuando me fui a la cama.
¡Maldita sea! Todo fue un condenado sueño. Pero realmente espero que se haga realidad un día.
Wow! Te Adoro!
Josemaría.
Conseguí un trabajo digno, reuní todo el dinero posible por 6 meses, sólo dejando para mantener viva mi línea telefónica y comprar mis cigarros, hasta que agarré un calendario y conseguí un weekend perfecto y tomé un vuelo con destino a ti. Te llamé al bajar del avión y no podías creer que estaba hablando en serio, te tomó menos de 30 minutos estar en el aeropuerto, momento suficiente para ansiosamente fumarme 5 cigarros, te abracé tan fuerte que creí oír el crujido de una costilla quebrándose.
Llegamos a un edificio, (fue un viaje sin parar de hablar por la autopista) allí tomaste mi mano y me llevaste a tu apartamento (y luego a tu cuarto) con los ojos vendados, tumbados en tu cama sentí el olor de la velas de canela que te envié en algún cumpleaños por FedEx, me emocionó el saber que aún conservabas mis regalos, en ese momento que me quitaste la venda de los ojos, tus labios rozaron los míos, fundiéndonos en un beso fuera de éste mundo seguido de interminables caricias, de allí nos bañamos y cambiamos de ropa para salir a cenar en un restaurant totalmente pintoresco a una cuadra de tu apartamento, terminada la cheesecake que pedimos como postre, tomaste mi mano y me pediste ser mi guía turístico personal para enseñarme la ciudad de noche, acompañando el tour de los besos más espontáneos que he experimentado en mi vida, que paseo más romántico, NUNCA lo olvidaré!
De nuevo en tu edificio me dijiste al oído (si hubiésemos estado en un congelador, se hubiese derretido todo lo de adentro por lo caliente que estábamos en ese momento!) que estabas dispuesto a cumplir con lo que yo deseara, como premio por haberte dado esa sorpresa tan divina. Realmente no me puse creativo, para no parecer un caníbal, simplemente te pedí que nos dejáramos llevar por el momento ¡y que momento nos esperaba!, después de 3 horas muy activas nos quedamos rendidos, hasta que sentí como si un faro de estadio de fútbol estuviese encendido a 3mm de mis ojos, cuando los abro me doy cuenta que el sol estaba entrando por la ventana de mi cuarto que la había dejado abierta por el calor que me estaba sofocando cuando me fui a la cama.
¡Maldita sea! Todo fue un condenado sueño. Pero realmente espero que se haga realidad un día.
Wow! Te Adoro!
Josemaría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario